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miércoles, 21 de agosto de 2013

Capitulo 47



Habían pasado dos semanas. Me había ido a vivir con Álvaro mientras las chicas seguían en mi casa. No me importaba que estuvieran allí, pero tampoco las iba a echar. Todo era perfecto, Álvaro y yo estábamos mejor que nunca. Su disco había sido lanzado y había un montón de CD's vendidos. La verdad es que Anti-Héroes era increíble.
Llevaba un par de días mala en la cama. No podía comer nada ya que enseguida lo vomitaba, estaba demasiado cansada y el simple olor de la comida me hacía arcadas. ¿Que me estaba pasando? Era martes. Las chicas habían quedado en venir a verme, así que me preparé y me quede estirada en el sofá acurrucada. El timbre sonó, y me levanté rápidamente para abrir la puerta. Me arrepentí de haberlo echo, ya que me mareé. Fui despacio hasta la puerta y la abrí. Allí estaban las tres, con una sonrisa de oreja a oreja. Entraron y se sentaron en el sofá.


-¿Como te encuentras amiga? -Preguntó Marta-
-Bien, hoy he podido comer un poco sin vomitarlo... -Suspiré-
-Pero... ¿Porque te están entrando estas nauseas? -Preguntó Andrea-
-No tengo ni idea. -Era la pura verdad-
-Míriam -Dijo Eunice bastante seria y la miré-
-¿Que pasa?
-¿No estarás embarazada? -Preguntó de sopetón y abrí los ojos como platos-
-No... -Dije extrañada-
-Míriam. ¿Te ha bajado la regla este mes? -Preguntó Marta-
-No.
-¿No querrás decir que tienes un atraso? -Dijo Andrea-
-Que no chicas, que es impo... -Me callé-


Si, podía ser. Aquella noche en Roma, después de que me diera las llaves de la casa, se nos había pasado... Joder. ¡Joder! Miré a las chicas con pánico.


-¿Que pasa? ¿Porque nos miras así? -Preguntó Marta alarmada-
-Pues, que si... es posible -Dije mientras agarraba mi cabeza- Joder...
-Bueno, bueno. Tengo una idea. -Dijo Andrea- Marta y yo iremos a comprar un test de embarazo y mientras tu de tanto vas bebiendo agua para que te den ganas de mear. ¿Vale? -Asentí-


Marta y Andrea se habían ido. Me levanté a por una botella de agua. Estaba realmente asustada. Eunice me abrazó una vez que me senté.


-¿Que voy a hacer si estoy embarazada? -Estaba realmente asustada-
-Cuando lo sepas, se lo dices a Álvaro.
-¿Y si se lo toma mal? -La miré- ¿Y si me deja?
-No te va a dejar tonta. -Dijo apretándome más contra ella- Sabes que Álvaro no es así.
-Ya... Pero... -Eunice me cortó-
-Pero nada Mimi.
-¿que haría Blas si tu te quedases embarazada?
-Pues no lo se, sinceramente. Aunque conociéndolo, se que él cuidaría de mi y del bebé como si fuéramos su vida. Y también se que Álvaro cuidará de ti como si fueras su vida. Te lo esta demostrando Mimi. Confía en él.
-Yo confío, ahora más que nunca -Suspiré- Pero no se... tengo miedo. ¿Y si no sabemos cuidar bien del bebé? -Di un sorbo de agua-
-No seas tonta, nos tienes a nosotras, a los chicos sobre todo a vuestra familia. -La miré con pánico-
-Eunice, no conozco a los padres de Álvaro. No es plan de que el día que me los presente les diga hola, soy la novia de tu hijo y estoy embarazada. -Suspiré-
-No seas tonta ¿Quieres? -Dijo Eunice golpeándome suavemente el hombro- Ahora bebe, para que te den ganas de mear.


Le hice caso, con la tontería me bebí toda la botella de agua y si, me estaba meando. Como no llegaran ya, me meaba encima. Por suerte llegaron las chicas, me dieron el test y me acompañaron al baño.


-Supongo que sabes como se hace ¿no? -Dijo Marta y asentí lentamente-
-Las dos rallas son que estás embarazada y una es que no -Explicó Andrea-
-Vale.


Cerré la puerta. Respiré hondo y leí las instrucciones, las seguí al pie de la letra. Salí del baño cuando la realicé y las chicas me abrazaron. Estuvieron animándome y diciéndome cosas super bonitas. ¿Que haría yo sin las chicas? Suspiré para mis adentros. Pasó un cuarto de hora. Tenía miedo. Marta cogió la prueba y la miró. Acto seguido sonrió.


-Vas a ser mamá! -Dijo eufórica y yo me quedé en shock- ¡Ey! -Dijo zarandeándome-
-Eh... esto... yo... -Intenté decir algo pero no pude, simplemente me dejé caer al suelo- ¿Que hago? -Pregunté mirándolas y ellas se sentaron en el suelo-
-Tienes que decirselo. -Dijo Marta-
-Ya lo se.. pero.. ¿Y si me deja? ¿Y si quiere que aborte? Yo... yo no se si quiero hacerlo -Dije confusa-
-Mimi, ya hemos hablado. No te va a dejar y no querrá que abortes. -Dijo Eunice con total seguridad en si misma-
-Eso tu no lo sabes -Susurré-


La puerta se abrió. Supongo que Álvaro ya había llegado. Marta me tendió el test y me ayudaron a levantarme. Bajamos y las chicas se despidieron. Me senté en el sofá y Álvaro vino a mi con un trozo de jamón en la mano. Tapé mi nariz para evitar las arcadas.


-Algún día o otro tendrás que ir al médico para ver que te pasa. -Dijo sentándose a mi lado-
-No hace falta, estoy bien -Intenté sonar convincente-
-Oh, vamos. ¿Como vas a estar bien si tienes pánico a oler la comida?
-Álvaro... -Dije mirándolo- Tenemos que hablar. -Se puso serio-
-¿Que pasa? Me estas asustando.
-Mira... es que... no se como decirlo... -Suspiré- ¿Te acuerdas aquella vez en Roma, cuando me hiciste lo del labio? -Asintió- Pues... aquella noche no usamos protección -Le miré con miedo y abrió mucho los ojos- Yo... -Bufé- No se como decírtelo...
-E... Estas... -Dijo dudoso y yo le miré-


Saqué el test de mi espalda y se lo di. Álvaro se lo quedó mirando atentamente y me miró con cara de pánico. Volvió a mirar y se fijó en las dos rayas. Pude ver como su cara esbozaba una sonrisa demasiado entusiasmada.


-Entonces.. -Dije mirándolo-
-Vamos a ser papás -Se levantó y le miré extrañada- ¡Esto es increíble! -Dijo con emoción-
-¿Te alegras?
-¿Como no iba a alegrarme? Si voy a tener un hijo con la mujer que más amo en este mundo. -Sonrió y le sonreí- Ahora entiendo los mareos y las nauseas. No se como pude ser tan tonto. -Dijo dándose ligeros golpes en la cabeza- En nueve meses tendremos aquí a la mini mimi.
-O a Álvaro Junior -Sonreí y me levanté- Pensé que te lo ibas a tomar peor, y que me ibas a dejar... -Me miró con cara de pánico-
-¿Dejarte? ¿Yo? ¿A caso estas loca? -Dijo mientras colocaba sus brazos en mi cintura- Te dije que no te iba a abandonar nunca más y lo pienso cumplir. Aunque estuvieras enferma de cáncer estaría a tu lado hasta el fin -Le miré y no pude evitar morderme el labio-
-Te quiero mucho papi -Dije sonriendo-
-Y yo te quiero mucho más mami -Me abrazó- ¿Que te parece si esta noche invitamos a cenar a los chicos y se los contamos?
-Por mi me parece perfecto -Sonreí- Pero igual, habría que ir al ginecólogo para saber si es cien por cien cierto. ¿No crees?
-Si, tienes razón. Pero no creo que mienta el coso este. A parte, tus síntomas concuerdan con el embarazo.
-Si, bueno... Haz lo que quieras -Sonreí- Envíales un mensaje a los chicos a ver que dicen sobre venir a cenar y yo se lo digo a las chicas, aunque ya lo saben -Me ruboricé-
-¿Y que dirá tu padre y tus abuelos cuando lo sepan? -Suspiré-
-No creo que me digan nada, mi padre a mi edad me tubo a mi y consiguió sacarnos en adelante con la ayuda de mis abuelos. Nosotros también podremos -Le besé lentamente- ¿Que dirán los tuyos? Ni siquiera me conocen.
-Eso es lo que te iba a comentar. Estuve hablado con ellos, y me han dicho de ir a comer mañana. Para hacerlo oficial. -Le miré un poco asustada- ¿No tendrás miedo, verdad?
-Un poco... ¿Y si no les gusto? -Suspiré-
-Claro que les vas a gustar tonta! -Me besó- Ya lo veras.
-No se yo... -Suspiré-
-Oh, venga tontita. Por cierto ¿Cuando es la boda de tu padre? -Le miré alarmada. ¡Se me había olvidado!-
-Ostras, es la semana que viene. El sábado. ¿Tenéis gira, firmas o algo? -Negó -
-No, por suerte no, pedimos que ese día no nos pusieran nada porque teníamos unos planes. -Sonrió- No pienso dejar a mis princesitas solas.
-¿Princesitas? -Le miré extrañado- ¿Que te hace pensar que será una nena y no un nene?
-Sexto sentido -Sonrió- Será una nena bien hermosa como su mamá, ya lo verás.
-Pues yo creo que será un nene. Y será igual de hermoso como tu. -Le besé- Ahora, vamos a comprar la cena, que estos seguro que llegaran hambrientos. -Reí-


Fuimos al supermercado a comprar. Volvimos rápido. Álvaro le dijo a los chicos que teníamos que hablar con ellos y que vinieran a cenar, y yo les dije a las chicas que se vinieran a cenar. Ambas partes aceptaron. Eran las ocho de la tarde y empezamos a hacer la cena ya que los chicos llegaban a las diez. Un poco temprano si, pero es que eramos muy lentos cocinando.




lunes, 19 de agosto de 2013

Capitulo 46





La tarde había pasado volando. Me encontraba en el baño arreglandome. No sabía que hacer con mi pelo. Un moño no porqué hacía frío. Una coleta no porque no me apetecía. Así que obté por rizar mis puntas rojas. Me tiré como media hora para hacerlo. Cuando salí del baño, fui a la habitación para vestirme. Álvaro ya estaba preparado y estaba mirando la tele.


-¿No puedes ponerte algo encima? -Me preguntó- Me estás provocando. -Se mordió el labio y le miré divertida-
-Mmmm, no, iré a cenar así. ¿Que te parece?
-Pues que estás realmente sexy pero... -Dijo mientras se acercaba a mi- así solo puedes ir conmigo, cuando estemos los dos solos.
-¿Seguro? -Levanté una ceja-
-Si, no quiero que los italianinis estos se fijen en ti.
-Egoísta -Me crucé de brazos-
-No lo soy, pero lo que es mío, es mio. -Dijo mientras me acercaba a su cuerpo y solté una pequeña carcajada-
-Me tengo que vestir. -Dije separándome de él- Si no, vamos a llegar tarde.
-Bueno, no pasa nada entonces. -Sonrió- Nos podemos quedar aquí y disfrutar el uno del otro.
-No seas bobo ¿Quieres?


Me escapé de sus brazos y fui hacia la habitación. Allí, opté por ponerme esto (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=94183083) Cuando me puse el vestido, fui otra vez al baño, para acabar de prepararme.


-Amor, ya estoy lista,. -Dije mientras salía del baño-
-Tendría que estar prohibido que una mujer como tu se pusiera eso. -Dijo aseñalándome- Vas demasiado sexy. -Dijo acercándose-
-¿Si? Tampoco es para tanto bobo. -Enrollé mis brazos en su cuello-
-Tu eres sexy de por si. Da igual lo que te pongas. -Me besó-
-Mmm, no seas mentiroso. ¿Quieres?
-No lo soy, solo digo la verdad. -Dirigió su boca a mi cuello-
-Oh dios... -Susurré- No vamos a llegar a tiempo.
-No pasa nada si nos retrasamos. Fany siempre llega tarde. -Dijo mientras chupaba y lamía mi cuelo-
-Ni se te ocurra dejar alguna marca. -Amenacé-
-Mmm, la dejo si quiero. ¿No? -Mordió mi cuello-
-Auch! -Gruñí y me separé- ¿Tienes complejo de zombie o que?
-Mmm, no. Lo que yo quiero es otra cosa -Me miró y supe de sus intenciones-
-No. Vayámonos.
-No, no nos vamos a ir -Me agarró de la cintura- Venga. ¿Que más te da?
-Me da y mucho. Venga, vamonos. -Le supliqué-
-Venga amor. ¿O a caso es que no tienes ganas? -Dijo susurrándome en el oído-
-Eres de lo que no hay, te aprovechas de mis puntos débiles. Eres muy malo.


Álvaro comenzó a retroceder sin soltarme. Caímos en la cama, yo encima de él.


-Venga, porfa. -Suplicó-
-Álvaro, no de verdad... No tengo ganas. -Le miré. Era verdad-
-Jo.. -Puso puchero-


No pude resistirme ante ese puchero. Besé sus labios, deslicé mis labios hasta llegar a su cuello, allí dejé un surtido de besos y me aproxime a su oreja, mordiéndole el lóbulo.


-Me parece que te vas a quedar con las ganas. -Susurré-


Álvaro me miró y me levanté rápidamente desapareciendo de allí. Pude escuchar el suspiro de Álvaro y como murmuraba. No pude evitar reír. Bajamos abajo y cogimos un taxi y nos fuimos a la famosa fuente. Era hermosa! La mujer de piedra que estaba encima de la fuente quedaba bañada por la luz que salía del interior de la fuente. Nos acercamos a ella y vimos un montón de monedas allí. Supongo que todas ellas tendrían un deseo. Miré a Álvaro, y cogí una moneda. Pedí un deseo y la tiré.


-¿Se puede saber que has deseado? -Dijo mientras me acercaba a él-
-Si te lo digo no se cumple. -Sonreí-
-¿Ves como Fany no iba a estar? -Suspiró-
-Oh, venga. No seas así ¿Vale? -Me crucé de brazos- No siempre te vas a salir con la tuya.
-Ya lo se, pero no puedes calentarme y dejarme así. Eso es lo peor que puedes hacer.
-Así aprendes la lección. Por cierto -Dije fijándome en su cuello- Tienes el cuello rojo -Reí-
-Será por culpa de tu carmín. -Gruñó-
-Oh, venga. ¿Te has enfadado? -Dije mientras le sacaba el carmín-
-No.
-Si
-No. -Volvió a gruñir-
-Si.
-Que no.
-Te quiero. -Me miró-
-Eso no se vale.
-¿Porque? -Sonreí-
-Porque yo te quiero aún más. -Me besó-
-No creo.
-Creetelo.
-¿Quieres saber que he deseado? -Le miré-
-Como bien dices, si lo dices no se va a cumplir.
-Pero quiero decírtelo -Le miré y le agarré por el cuello de la camisa- He deseado que nunca te separes de mi. Que sigas siempre a mi lado y que no quiero dejar de quererte nunca.
-¿Sabes que no hacía falta que desearas eso? -Preguntó mientras me agarraba por la cintura. Nunca me voy a separar de ti, siempre estaré a tu lado, ya sabes... para lo bueno y para lo malo -Sonrió y me acarició la mejilla- Y si llega algún día que tu me dejes de querer, haré que te vuelvas a enamorar de mi. Cueste lo que cueste, volveré a enamorarte.
-Jo. Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. ¿Lo sabes verdad? -Asintió- Por cierto, ahora que me acuerdo. Hablas en sueños -Solté una pequeña carcajada-
-¿Que dices?
-Pues eso, el otro día que te quedaste dormido en el sofá, dijiste que me querías.
-Eso ya lo sabes -Volvió a cogerme por la cintura- Aunque yo no te quiero -Le miré- Yo te amo.
-Eres tonto -Reí-
-¿Dije algo más? -Asentí- ¿El que?
-Me pediste que me casara contigo -Sonreí-
-¿Enserio dije eso? No me acuerdo.
-Estabas dormidito, y me asfixiaste. Me apretaste tanto que pensé que moriría en tus brazos. -Álvaro se sonrojó- Es la segunda vez que te veo sonrojarte -Le miré divertida- Deberías hacerlo más, te ves muy lindo.
-En realidad, si me acuerdo de soñar que te pedía que te casaras conmigo, pero tu respuesta fue todo lo contrario de lo que yo esperaba. -Dijo horrorizado-
-El día que me lo pidas... -Hice una pausa- No pienso decirte que no. Eres el amor de mi vida Álvaro, quiero compartir cada segundo contigo, cada minuto de mi vida, quiero envejecer a tu lado.
-Pues espero que no me digas que no, porque te juro que desmontarías mi mundo -Suspiró-
-Te quiero demasiado para decirte que no. No seas tonto ¿Vale?


Álvaro me sonrió y nos besamos lentamente. Estar con él, allí, en Roma, delante de la fuente... Era todo demasiado perfecto. No quiero que esto se acabe nunca. Joel y Fany ya habían llegado. ¡Por fin! Fuimos a cenar a un restaurante que estaba allí al lado. Joel y Álvaro hablaban animadamente, se habían caído bien. Fany y yo también hablábamos. Era muy simpática, y la verdad que tenía los mismos gestos faciales que Álvaro, pero eran completamente diferentes. Pasamos la cena entre risas y más risas. Cuando acabamos, cada pareja volvimos al hotel.


-Estoy cansadísima. -Suspiré-
-La verdad es que tu primo es genial -Rió-
-Ya he visto que te llevas bien. ¡Me alegro! -Le besé-
-Tu familia es especial.
-Te quieren mucho -Sonreí- Por cierto, la boda es dentro de tres semanas. ¿Vendrás?
-Sí. Hemos hablado con Magí y le hemos dicho que para ese fin de semana no podemos hacer nada, porque tenemos una boda. -Se estiró en la cama-
-Mmm, así que te tendré todito para mi ¿No? -Sonreí-
-Exactamente.
-¡Que bien! Por cierto... -Le miré- Nunca hablas de tu familia.
-Ya, no es algo de lo que siempre hable -Hizo una mueca- Mis padres se separaron cuando era pequeño y esa época no es la más feliz. -Se encogió de hombros- Siempre estaba en medio de las discusiones. Aunque siempre me he decantado por mi querida madre. Ya la conocerás, es la persona más dulce del mundo. -Me dio un beso en la mejilla- Seguro que os caéis bien mutuamente. -Sonrió-
-Eso espero -Suspiré-
-Pero.. ¿Porque tienes tanto pánico? -Le miré- Digo, siempre has dicho que te daba cosa conocerlos. ¿porque?
-Porque a los padres de Andrés no les caía bien -Levanté los hombros- Bueno, al padre no, siempre me trataba mal cuando me veía en su casa, me trataba como si fuera una mierda y claro, Andrés tampoco le caía muy bien a mi padre, así que haber soportado eso durante tantos años no es plato de buen gusto. Supongo que por eso tengo pánico.

-Tu tranquila. A mi madre seguro que le caes bien -Me abrazó- Pongo la mano en el fuego de que si. Y a mi padre... bueno. Hace muchísimo tiempo que no le veo. -Suspiró- Pero no te preocupes. Es imposible que les caigas mal. Confía en mi. 





sábado, 17 de agosto de 2013

Capitulo 45








El móvil no dejaba de vibrar. Me quedé pillada. ¿Que estaba pasando? Lo encendí, tenía un montón de whatsapp's. Tuve tentaciones de abrirlo y acabé por abrirlos. Todos eran del grupo de “Los bro's” Me eché a reír ante semejante nombre. ¿Enserio?


-Chicos, en una semana nos tenemos que ir de gira otra vez -Dijo David-
-Ya, que pereza. -Dijo Carlos- No quiero dejar sola a Andrea
-Ni yo a Eunice -Dijo Blas-
-¿Álvaro estas vivo? -Dijo Dani-
-Supongo que estará durmiendo. A lo mejor ayer tuvo candela de la buena jajajaja -Dijo Blas y no pude evitar sonreír-
-Hay, me alegro muchísimo de que hayan echo las paces. Ya era hora -Dijo Carlos-
-Después de lo cabrón que ha sido, no entiendo como Míriam le ha perdonado tan rápido -Dijo Dani-
-Están enamorados... que quieres. Déjalos -Defendió David-
-Eso es verdad. Jo, que buena pareja hacen -Dijo Carlos-
-Como tu y el chocolate -Bromeó Blas-
-Si bueno, mi amor incondicional hacia el chocolate es demasiado jajajaja -Volvió a decir Carlos-
-La semana que viene, nos toca hacer una sesión de fotos para el nuevo disco. -Comunicó Blas-
-Uf... ¿Con el frío que hace? -Dijo Dani-
-Si Dani, si. Me han dicho que es en una azotea... -Volvió a decir Blas-


No pude seguir leyendo, habían un montón de mensajes. Opté por escribir.


-¿Podeis dejar de ser tan plastas tíos? Enserio. Molestáis. -Les escribí-
-Epa, que pashó Álvaro. ¿Pelea con la novia? -Dijo Dani-
-No -Dije escasa- A caso no sabes quien soy capullo? -Reí al ponerles eso-
-Eres tonto... -Dijo Carlos- Después decís que los rubios somos tontos... ¡Venga ya!
-Eh, menos con mi novio. -Les dije-
-¿Míriam? -Dijo Blas-
-La misma -Contesté-
-¿Que haces con el móvil de Álvaro? -Preguntó Dani- Que raro que te lo haya dejado.
-Yo también os echo de menos eh. -Le puse la carita sonriente- Álvaro esta dormido y le han llamado al móvil y para no despertarle se lo he cogido yo.
-Que buena novia -Dijo Carlos- ¿Como vais por allí?
-¡Genial! :D -Le puse y no pude evitar reír- Ayer fuimos a ver Verona, es realmente hermosa, pusimos un papel con nuestros nombres... creo que ya habéis visto la foto jajajajaja
-Pues si. ¿Podéis dejar de ser tan monos por favor? -Dijo David- Dais envidia.
-Cuando tengas novia ya no dirás lo mismo -Dijo Blas-
-Ese es el problema, que no tengo. -Envió una carita de decepción-
-Ya encontraras una -Le dije- Con lo dulce que eres tu... ¿Te digo un secreto?
-Dime -Dijo David-
-Si no me hubiera enamorado de Álvaro, estaría loquita por ti ;) -No pude evitar reír-
-¿Enserio?
-Si. Pero no le digáis nada a Álvaro. Es un secreto Bro's -Dije metiéndome con su nombre-
-Eh, un respeto -Dijo Dani-
-Jajajaja lo siento -Le envié la carita que saca la lengua- Si dejo de contestar es que el móvil se me ha muerto o que estoy en serios problemas.
-Lo estarás si Álvaro te pilla con su móvil chiqui -Dijo Blas-
-Lo se. ¿Pero que quieres que haga? Es una marmota y no se levanta. Y las chicas ni si quiera me han llamado durante estos días -Eché un suspiro aunque ellos no supieran- Ya no me quieren :'(
-No digas eso. Andrea te echa mucho de menos -Dijo Carlos-
-Y Marta esta todos los días con Hugo... así que yo no se si te echa de menos :P -Dijo David-
-Vaya ánimos me das tío. Que te den por el ojete ;) -Le contesté-


Iba a volver a contestar pero me sacaron el móvil entre las manos. Me quedé helada. Me levanté rápidamente y miré a Álvaro. Por mi bien espero que no esté enfadado. Esbozó una sonrisa y eso me relajó. ¿No estaba enfadado? Se acercó a mi y me dio un beso.


-¿Que hacías con mi móvil señorita? -Dijo cruzándose de brazos-
-¿Yo? Nada. Simplemente hablar con los chicos. -Dije mientras me encaminaba a la mesa para comer- ¿Tienes hambre? -Asintió- He pedido que nos suban el desayuno.
-Mmm, que buena novia tengo -Dijo mientras me abrazaba por la cintura-
-Por cierto -Dije mientras Álvaro se sentaba en su silla- La semana que viene sigues con la gira y tienes una sesión de fotos para el nuevo CD -Dije mientras pegaba un mordisco a mi magdalena-
-¿Como lo sabes?
-Te he dicho que estaba hablando con los chicos. -Dije un poco molesta- Por cierto una chica te ha llamado. -Abrió los ojos de par en par-
-¿Como?
-Pues eso -Dije con indiferencia aunque tenía ganas de gritarle y pedirle explicaciones- ¿Quien es Fany? -Le miré y suspiró aliviado- Ha dicho que la llames al numero con el que te ha llamado. -Álvaro rió y me quedé desconcertada-
-Fany es mi hermana, tonta. -Dijo mientras bebía su zumo- Esta por aquí por Roma, y al decirle que venía contigo me ha dicho de vernos. Hace bastante que no nos vemos, y quiere conocerte.
-Por eso sabía que yo era tu novia... -Dije mirándolo-
-Puede ser -Sonrió- Dentro de un rato la llamaré. -Asentí-


La mañana se nos pasó volando. Entre que Álvaro se había levantado tarde y que yo me puse a hablar con los chicos... Nos duchamos, nos vestimos. Yo me vestí así (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=93856918&.locale=es) Y Álvaro se puso unos jeans apretados, como siempre, una camiseta de color blanco y una sudadera azul. Salimos a dar una vuelta y fuimos a un lugar donde alquilaban patines en linea. Nos cogimos un par cada uno. Álvaro se los puso en seguida y guardó sus zapatos en la mochila. Yo le miré con miedo. Hacía mucho tiempo que no me ponía unos patines y mucho menos patinaba con ellos. Álvaro me tendió la mano y me levanté temblorosa. Al principio casi nos caemos unas cuantas veces, pero Álvaro estaba siempre ahí para que no cayera. Fuimos dando un paseo por Roma. Como dos recién enamorados cogidos de la mano y besándonos cada x tiempo. Todo era genial. Todo era perfecto. Álvaro se paró secamente haciendo que me chocara con él ya que iba detrás suyo. Caí al suelo.


-¡Auch! -Dije quejándome. Me había dado un fuerte culazo-
-Lo siento -Dijo girándose y me ayudó a levantarme-
-¿Porque has parado de repente? -Dije poniéndome a su lado-
-No es que... -Se quedó mirando a una muchacha morena que estaba con un chico-
-Es una pareja normal -Dije extrañada-


Álvaro estaba totalmente desconcertado y observando a la pareja. Parecíamos dos estatuas, no sabía que hacer. La pareja se giró y me quedé sorprendida. ¿Hola?


-¿Joel? -Grité y el chico se giró mirándome-


Si. Era él. ¡Cuanto tiempo! Estaba mucho más grande, mucho más guapo. Los años a él no le pesan.


-¿Míriam? -Preguntó mientras vino corriendo hacia mi- ¡Oh dios mio! Que coincidencia -Dijo riendo- ¿Que haces aquí?
-Pues lo mismo que tu por lo que veo -Dije mientras me cruzaba de brazos- ¿Cuando me lo ibas a contar?
-Perdón pero... -Dijo Álvaro medio celoso- ¿Este quien es?
-Él es mi primo Joel. -Dije sonriendo- Él es Álvaro -Dije mirando a Joel- Mi novio.
-Ya lo se -Rió- Sales en las revistas. ¿Lo sabías? -Dijo mientras me daba un achuchón- Te he echado de menos reina.
-Hola Álvaro. -Dijo una voz femenina sonriendo-
-Hola Fany -Dijo también sonriendo y le dio dos besos-
-Te llamé esta mañana pero estabas durmiendo. Le dije a.. -Me miró- tu novia que me llamases cuando te despertaras.
-Lo se, me lo dijo -Dijo abrazándome- ¿Desde cuando? -Preguntó-
-¿Desde cuando que? -Hizo una pausa- ¡Oh! Llevamos tres meses -Dijo mientras le agarraba la mano a Joel-
-Parece mentira que no me hayas dicho nada. ¿Desde cuando eres un primo tan malo? -Dije cruzándome de brazos- Para ser de la misma sangre, no lo parece.
-Venga primita. Hace mucho tiempo que no nos vemos. ¿Que esperas? -Rió- Sigues igual de guapa que la ultima vez que nos vimos.
-Y tu igual de feo. -Le miré y le saqué la lengua-
-Vaya, eso no me lo esperaba. -Reí-
-¿Te enteraste de que mi papá se va a casar?
-¿Como? -Abrió los ojos de par en par-
-¡Vaya! El único que no lo sabe -Suspiré- Supongo que todavía no lo han dicho a la familia. Pero ya están preparando las cosas para la boda -Suspiré- ¿Vas a venir verdad? -Le puse ojos de corderito-
-Bueno, si tu padre me envía la invitación claro que iré -Sonrió-
-Oye -Dijo Fany- ¿Que os parece si esta noche salios los cuatro y aprovechamos para conocernos? -Dijo con una sonrisa de oreja a oreja-
-A mi me parece genial -Dije entusiasmada-
-Por mi vale -Dijeron Joel y Álvaro a la vez-
-Entonces perfecto. -Sonrió Fany- ¿Quedamos a las diez en famosa fuente?
-Perfecto hermanita -Sonrió Álvaro-



Joel y Fany se fueron cogidos de la mano. ¡Que monos! Álvaro me cogió de la mano y empezamos a patinar de nuevo. Estaba cansada y el culo me seguía doliendo. Llegamos donde habíamos cogido los patines, nos cambiamos y los entregamos. Acto seguido nos fuimos al hotel para descansar un poco y cambiarnos para la noche. Joel con novia. No puedo creerlo, me acuerdo lo mujeriego que era y que nunca quería tener una relación seria. Me alegraba por él. Solo espero que Fany sepa hacerle feliz y que no le haga sufrir. 

viernes, 16 de agosto de 2013

Capitulo 44





Después de dejar la caja en la mesita, los besos pasionales empezaron a subir de tono, haciendo que se volvieran agresivos y desesperantes. Necesitaba tenerlo dentro mío, disfrutarlo, disfrutarle, pero había llegado a una conclusión. Le haría esperar, le haría sufrir. Le acosté con cuidado después de despojar la americana y la camisa de su cuerpo. Saqué la corbata con lentitud mientras Álvaro me miraba, con deseo. Paseé mis manos por su pecho, arriba y abajo, haciéndole una especie de masaje. Me estiré con cuidado encima de él, y empecé a morderle el lóbulo de la oreja, haciendo que el gimiera y gruñese. Bajé lentamente mi boca hacia su cuello, chupando y mordiendo su piel. Álvaro tenía las manos en mi trasero, y de vez en cuando los apretaba cuando algo le producía placer. Después de dejarle un seguido de besos en el cuello, fui bajando por su pecho, llegando a su abdomen. Allí le miré con una sonrisa traviesa, y desabroché su cinturón tirando de él y desabrochando el botón del pantalón, dejandole en bóxer. Volví a su abdomen, volví a dejarle besos. Pasé mi lengua por arriba de la goma del bóxer mientras mis manos jugaban con él. Lo bajé y no pude no mirar a Álvaro, este estaba atento a mis movimientos. Sonreí como una niña traviesa dejándole un beso en los labios, y volviendo a la faena. Volví a darle besos por el pecho, llegando al abdomen. Una vez que tenía su sexo delante mío, no dudé en metermelo en la boca.
Creo que, es la primera vez que lo hago con él. Vi que Álvaro abrió los ojos y se volvió a recostar en la cama. Yo subía y bajaba lentamente, a lo que noté que Álvaro quería que fuera más rápido, pero no iba a ser así. Saqué sus manos de mi cabeza. Aquí, ahora, en estos momentos, soy yo la que manda. Pasé mi lengua por su sexo, y no pude evitar sentirme una puta guarra, pero no me importaba. Álvaro gruñó cuando me separé, a lo que no pude evitar soltar una risita y seguí con los movimientos lentos y pausados. Eso a Álvaro le traía loco y le excitaba demasiado. Cuando me cansaba de chupar, ayudaba con mis manos y las caras de Álvaro... eran dignas de fotografía! Volví a hacer lo mismo que hacía anteriormente, Álvaro soltó un gemido, y supe que mi trabajo había acabado, cuando se dejo ir dentro de mi boca. Álvaro me cogió y me tiró en la cama, mirándome y me besó con furia. Nuestras lenguas luchaban y sobre todo mi boca tenía su sabor. Suena realmente asqueroso pero es así.


-Después de esto, tu no te puedes quedar así. -Dijo mientras me miraba-


Le mire horrorizada. ¡Oh no! Pensé. Otra vez no. Me gustaba demasiado que masajeara mi sexo, pero era algo que... me podía. Álvaro me despojó de mi ropa demasiado lento, estaba impaciente. Sacó mi sujetador y se quedó jugueteando con mis pezones, los masajeaba, los chupaba y los mordía y eso provocaba que mi espalda se tensara y que de vez en cuando soltara algún gemido. Despojó de mis piernas mis pantalones, seguido de mis braguitas. Se quedó mirando que hacer. Al decidirse, empezó a dejar besos en mis ingles. ¡Oh dios mio! Eso era una tortura para mi, y él lo sabía perfectamente. Primero introdució un dedo, mientras tenía la otra mano en mi barriga, apretándola cada vez que hacía un vaivén con el dedo. Sacó el dedo y se lo llevó a la boca, saboreandolo y chupándose dos dedos para meterlos dentro de mi. Dos, o quizá tres. No lo se muy bien. Sus dedos estaban dentro mío, haciendo un vaivén demasiado placentero. Su boca se quedó jugueteando con mi clítoris, mientras sus dedos iban intensificando el vaivén. Mi espalda se arqueaba y mis manos se agarraban a las sabanas, apretándolas y las tiraba hacia mi. Después de unos minutos, mi espalda estaba totalmente arqueada, mi respiración estaba totalmente entrecortada y mis caderas empezaban a moverse arriba y abajo. Necesitaba tenerle dentro, besarle, producirnos placer mutuamente. Solté un gemido y cerré mis piernas completamente. Álvaro la abrió. Le encantaba hacerme sufrir, y definitivamente lo iba a hacer. Siguió con sus movimientos a pesar de que yo ya me había dejado ir. Le miraba desesperada, él solo me acarraba para que no me moviera, pero era imposible.


-Álv.. Álvaro... -Pude decir y él me miró sin dejar de mover sus dedos- Por favor...
-¿Que pasa princesita? -Dijo sonriendo. ¡Te voy a matar! -
-Hazlo... -Susurré-


De repente paró. Me quedé extrañada, me sentía rara. Le miré estupefacta, él solo sonreía. Su erección seguía ahí, a la vista. Álvaro sonreía y eso hizo cabrearme. ¿A que coño esperaba? Me levanté de mala gana y le tiré en la cama. Álvaro solo se reía. A mi no me hacía ni una pizca de gracia. ¿A que esperaba? Sabía que le encantaba torturarme. ¿Pero tanto?. Le besé bruscamente y él me correspondió. Me senté encima de él, introduciendo su sexo dentro de mi. Suspiré aliviada. Por fin le tenía dentro. Empecé con los movimientos, mientras Álvaro me cogía de las caderas y me ayudaba a realizarlos. Álvaro bruscamente me tiró en la cama, quedándose él encima mío, y empezó a embestir de una manera muy brusca, brusca y realmente placentera. Nuestras bocas estaban unidas y nuestras lenguas luchaban al compás del vaivén. Álvaro me mordió el labio tan fuerte, que no pude evitar gemir. ¡Me había echo sangre! Pero en esos momentos, no le di importancia. Estaba demasiado concentrada en sus embestidas que no me importaba. Mis uñas volvieron a clavarse en su espalda, volviendo a abrir aquellas viejas heridas. La boca de Álvaro se encontraba en mi cuello, mientras lo mordisqueaba y lo chupeteaba, dejando allí una marca, bastante negra. Al poco tiempo, noté como estábamos llegando al clímax. Apreté aún más las uñas, mientras estas desgarraban su espalda. Puedo decir que llegué antes que él, pero no me importó que siguiera. No quería dejarlo a él. Pocos segundos después lo noté. Se había corrido y había caído exhausto encima de la cama. Nos tapamos con las sabanas, entrelacé mis piernas con la suyas y apoyé mi cabeza en su sudoroso pecho, mientras jugueteaba con su pezón.


-Realmente te gusta joderme. -Le dije mientras le daba un par de besos en el pecho-
-Sabes que no lo hago para joderte -Dijo mientras me apretaba contra su cuerpo-
-Lo se. -Reí- Pero sabes perfectamente como me siento cuando... ya sabes. -Le miré y me puse encima de él- No te estoy diciendo que no me guste, o que no me gusta como lo haces, pero simplemente me incomoda y...
-¿Y que? -Mostró una sonrisa y se sonrojó. Era la primera vez que le había visto sonrojarse-
-Y me encanta -Dije ahogando mi cara en su cuello, cosa que provocó que Álvaro soltase una mini carcajada. Me apretó aún más contra su cuerpo-
-Te adoro. -Dijo mientras besaba mi cabeza- Eres lo mejor que me ha pasado en la vida. No quiero volver a perderte.
-Yo tampoco -Sonreí y jugueteé con su lóbulo- Eres mi mundo -Le susurré al oído antes de volver a juguetear con su oreja-
-Apa, apa. ¿Que pasó? ¿Quieres más guerra? -Noté que esbozó una sonrisa hacia un lado-
-Mmmm, no. Pero me encanta provocarte -Dije besandole- ¿Mañana que vamos a hacer?
-¿Que te parece si vamos a patinar? -Preguntó mientras entrelazaba sus manos rodeando mis caderas-
-Pero... Pero yo no se patinar -Le miré horrorizada- Hace mucho tiempo que no patino.
-Bueno, no pasa nada. Yo te ayudo -Dijo besando mis labios y me mordí el labio interior. No pude evitar soltar un gemido- ¿Estas bien? ¿Te duele mucho? -Dijo poniendo su mano en mi labio- Ostras -Susurró- No pensé que te había echo una herida.
-No pasa nada. -Sonreí- Me parece que mañana tendrás dolor de espalda -Dije sonrojándome y Álvaro estalló a reír-
-¿Crees que me importa? -Me miró tiernamente- Ya te dije, que estas heridas son las heridas más bonitas del mundo, si ellas expresan nuestros encuentros. -Me besó con delicadeza- Ahora, deberíamos dormir, antes de que se haga de día. -Dijo bostezando-
-Esta bien -Le besé- Te quiero mucho, principito.
-Y yo a ti, princesa.


Coloqué mi cabeza en su pecho y no tardé en dormirme. Álvaro me tenía completamente atrapada con su cuerpo. Me quedé dormida con una sonrisa en la cara. Me levanté sobresaltada al notar que no tenía el cuerpo de Álvaro entre mi. Estaba confusa... Demasiado confusa. ¿Fue todo un sueño? ¡No, claro que no! Me puse mis bragas y la camisa de Álvaro, dejándola abrochada. Salí de la habitación y entré en esa especie de comedor. Álvaro recogió todo y se quedó sentado en el sofá dormido. Me acerqué a él con cautela. Era tan hermoso cuando dormía... No pude evitar morderme un labio.


-Mimi.. -Dijo en sueños- Casate... casate conmigo.


Abrí los ojos de par en par. Estaba dormido profundamente. ¿Casarme contigo? Claro que si mi amor, pero más adelante. Me mordí el labio inferior y me acerqué a él. Le besé pero no se desperto. Lo único que obtuve de su parte fue un fuerte achuchón que me dejó descolocada y pegada a su cuerpo.


-Te amo. -Dijo sonriendo-


Me daba miedo. ¿Desde cuando Álvaro hablaba en sueños? Quizás estaría demasiado cansado o quizás esta despierto y me esta tomando el pelo. Me aparté bruscamente de sus brazos ya que me estaba asfixiando y le zarandeé. Se despertó asustado.


-¿Que? ¿Eh? -Dijo sobresaltado-
-Al fin despiertas -Sonreí-
-Lo siento, estaba recogiendo todo esto y me estiré un poco para descansar y me quedé dormido.
-¿Porque no esperaste a que sea por la mañana y lo recogíamos los dos?
-Porque yo preparé esto.
-Pues por eso, ya que tu lo has preparado sería justo que yo lo recogiera. ¿No crees? -Dije cruzándome de brazos-
-No. De ninguna manera. Mi princesita no va a limpiar nada. -Le miré y levanté una ceja-
-Soy mujer, se limpiar. No estoy enferma o embarazada. -Seguía cruzada de brazos-
-Pero no quiero que limpies lo que yo he ensuciado -Dijo mientras se levantaba del sofá- Anda, vamos a dormir, estoy reventado.


Asentí y nos fuimos a la cama. Cuando amaneció, Álvaro seguía durmiendo, boca abajo, dejando al descubierto su tremenda espalda y de cintura para abajo cubierto con la colcha. Me levanté sin hacer ruido. Cogí la escoba y el recogedor y barrí los pétalos que habíamos tirado al suelo al levantar la colcha. Cuando recogí, llamé a recepción para que nos subieran el desayuno. No tardarían mucho al subir, así que estuve impaciente esperando por si Álvaro se despertaba. Abrí la puerta y allí estaba nuestro desayuno. Sonreí a la chica que nos lo trajo y entré la comida. La puse encima de la mesa y esperé a que se despertara. Pero no hubo manera. El móvil de Álvaro empezó a sonar, y como no se percató de que sonaba le cogí el teléfono.


-¿Si?
-¿Álvaro? -Preguntó una voz femenina-
-Él en estos momentos está durmiendo. -Dije un poco cabreada- ¿Deseas dejarle algún recado?
-Oh, entiendo. Tu debes de ser la novia ¿No? -Soltó una carcajada la cual no me gustó nada- Solo dile que ha llamado Fany. ¿Vale? Que me llame a este numero cuando se despierte.
-Vale, yo se lo diré -Intenté sonar amable-
-Vale, muchas gracias.



Tras decir eso, colgó. ¿Fany? ¿Quien es Fany? ¿Y porque no tenía ese numero guardado? Suspiré para mis adentros. ¿Que coño estaba pasando? ¿Volvía a las andadas? No.. No.. Míriam tranquilizate. A lo mejor es una amiga. Una simple amiga. Confía en él... simplemente confía. Me senté en el sofá. Tenía el móvil de Álvaro, unas tentaciones por cotillearlo y encima me aburria. Suspiré para mis adentros. Solo ponte en Twitter y cotillea sus menciones, a ver que dicen las fans. Así lo hice, me metí en su twitter y miré las menciones. “Pasatelo bien por Roma” decían algunas, “Disfruta sobre todo de la compañía” decian otras. Hubo uno que me llamó la atención. “Disfrutad muchísimo tortolos, tengo ganas de veros. Besos” twitteo David. No pude evitar sonreír. Le retwitteé y le contesté “Gracias David, te echamos muchos de menos. ¿Sabes quien soy? Besos princeso” Al contestarle eso sonreí inmediatamente. Echaba de menos a los chicos, pero no quería que esto se acabase. Tan solo nos faltaban dos días para irnos, y la marmota esta seguía durmiendo. 

miércoles, 14 de agosto de 2013

Capitulo 43






Maleta desecha. Me estiro en la cama a descansar. La verdad es que el hotel era perfecto. Álvaro era perfecto. Solo había pasado una hora de que habíamos llegado a Roma y quería correr, verla. Ver las calles donde transcurre la historia de Romeo y Julieta. Ver Verona, la fuente, los candados... Estaba ilusionada, nunca había ido a Roma y mucho menos con mi hombre. Álvaro estaba metido en el baño. ¿Que hacía allí tanto tiempo? Me levanté y fui a verle. Me apoyé en el marco de la puerta y veía como se miraba en el espejo recortándose la barba.


-Ni se te ocurra cortártela un centímetro más. -Le amenacé-
-¿Y que pasa si me saco la barba?
-Pues te dejo. -Le dije seria y me miró-
-¿Enserio me dejas si me saco la barba? -Preguntó dejando la maquinilla en la pica-
-Si.
-Ah, que solo estas conmigo por mi barba.. muy bonito.
-No, estoy contigo porque me gustas y porque la barba te hace mucho mas sexy -Le abracé- Y no sabes cuanto me pone -Le susurré al oído-


Pude ver la cara de Álvaro. Salí corriendo del baño, para dirigirme a la habitación pero no llegué ni a la mitad del camino ya que Álvaro me cogió por la cintura y me alzó para que dejara de andar. Cuando me soltó en el suelo, le mire y sonreí.


-¿Sabes que te ves extremadamente sexy sin camiseta? -Dije mientras me mordía el labio-
-¿Sabes que te ves extremadamente sexy cuando te muerdes el labio?


Empezó a besarme, y empezamos a caminar hasta la cama, una vez allí, caímos encima de ella sin darnos cuenta.


-¡Mierda! -Gritó Álvaro mientras cayó al suelo-
-¿Que pasa?
-¡Joder! -Me miró- Se me acaba de morir el dedo pequeño -Dijo mientras se lo cogía y estallé a reír-
-Eso te pasa por ir descalzo, tonto. -Dije mientras me incorporaba en la cama- ¿Estas bien? -Le pregunté al ver que había apoyado su frente en la rodilla-
-¿Tu que crees?
-Jo... -Me tiré encima de él y le empecé a dar besitos- ¿Te sigue doliendo?
-Mmm -Dijo mientras seguía dándole besitos- Ahora no tanto.
-Soy la mejor. -Dije soltando una carcajada-
-Si, bueno... -Dijo mientras me cogía por la cintura-
-Si, bueno ¿Que? -Levanté una ceja- ¿A caso no lo soy?
-Eres la mejor de las mejores -Me besó-
-Así me gusta Gango -Sonreí-
-¿Que te apetece hacer hoy? -Me miró-
-Puees -Dije mientras pensaba- ¿Que tal si descansamos hoy y mañana vamos a Verona? Tengo muchísimas ganas de ir -Sonreí-
-Eso esta echo princesa -Me besó y nos levantamos del suelo-


Álvaro continuaba recortándose la barba mientras que yo le esperaba. Empecé a mirar el Twitter, y no podía parar de reírme. Las chicas de la Uni no paraban de subir fotos del lunes, cuando Álvaro se presentó. Habían fotos muy graciosas y otras muy tiernas. Puse la tele un rato y fui haciendo zapping, hasta que promocionaron una revista. Me quedé con los ojos abiertos de par en par.


-Cariño! -Grité-
-¿Que pasa? -Dijo asomando la cabeza por la puerta-
-Ven corre.


Álvaro vino y miramos el anuncio, salíamos Álvaro y yo, en la puerta de la Universidad, diciendo que habíamos vuelto y no se que historias más. Ambos suspiramos.
Al día siguiente, nos levantamos temprano y fuimos rumbo a Verona. ¡Que hermosa! Fuimos viendo y llegamos justo donde se rodó Cartas a Julieta, allí donde había un montón de papeles y de cartas. Era hermoso. Nos paramos a mirarlos, había un montón de nombres escritos, un montón de parejas jurándose amor. Me mordí el labio inferior. Eso era realmente hermoso. Nos hicimos un par de fotos. Estábamos maravillados ante tanta belleza. De repente, Álvaro sacó un papel y un boli.


-¿Que haces?
-Poner nuestros nombres. Bueno... los vas a poner tu -Le miré-
-¿Es que no sabes escribir?
-Si, pero tu letra es más bonita que la mía. -Dijo sonriendo-
-Eres un tonto -Le besé- Anda trae.


Escribí nuestros nombres y los enganché en la pared. Acto seguido Álvaro sacó el móvil e izo una foto. “Dejando nuestra huella en la bella Verona” Puso como comentario en Twitter.
Pasamos toda la mañana adorando la belleza de Verona. Comimos en un restaurante que había allí, estaba muy bien decorado, el lugar parecía viejo, pero no lo era. ¿O si? Comimos espagueti otra vez. El día se nos había pasado volando. Ha sido espectacular y muy bonito. Dios. Las mejores vacaciones sin duda. Habíamos llegado al hotel, reventados y con la cena. No teníamos ganas de bajar al restaurante del hotel o ir por ahí. Me metí en la ducha. Oh, que bien sentaba. Me tiré bastante tiempo en la ducha, necesitaba sentir el agua correr por mi cuerpo. Salí, me sequé y me vestí. Al asomar la cabeza por la puerta, todo estaba a oscuras, dejé la toalla colgada en el baño y me extrañé. ¿Donde estaba Álvaro? Salí del baño y vi un camino de velas, las seguí y me llevaron hasta la salón. Estaba todo apartado. El suelo lleno de pétalos y en la mesa estaban los platos y un candelabro con cuatro velas. Me mordí el labio. ¿Es que Álvaro no pararía de sorprenderme? Se que lo digo mucho y que me repito. Pero es que es verdad. No deja de sorprenderme y pfffffff... me lo como. Le busqué por todas partes pero no estaba. Volví al salón y me lo encontré allí, parado delante de una silla, con su sonrisa puesta y con un traje. Hay que decir que a este hombre el traje le sienta fenomenal.


-Venga aquí, señorita. -Dijo mientras tiraba la silla hacia atrás para que me sentara-
-Encantado, señorito. -Le sonreí- ¿Sabe usted donde se ha metido mi novio?
-Pues la verdad que no lo se, señorita. Me dijo que cuidara de usted y que disfrutara de esta hermosa velada. -Sonrió siguiéndome el juego-
-¿A si? Pues dígale a mi novio, que como no aparezca rápido me voy a poner muy pero que muy triste -Dije mientras hacía un puchero-
-Su novio no quiere que esté triste en una noche como hoy. Mire todo lo que le preparó -Dijo extendiendo los brazos-
-Me echaré a llorar como no aparezca -Me crucé de brazos y Álvaro me miró-
-Eres mala. -Dijo suspirando-
-¿Álvaro? -Dije mirando por todos los lados- ¿Eres tu? ¿Donde estas? -Dije mientras metía mi cabeza debajo de la mesa-
-Eres tontita, eh. -Le miré-
-Si. Pero me quieres -Le guiñé el ojo-
-Demasiado -Me tiró un besito-


Álvaro fue a por la comida y nos la sirvió. Todo estaba a oscuras y solo nos alumbraba la luz de las velas. Apareció de la nada y me sirvió la comida que habíamos comprado anteriormente. Álvaro se acercó al reproductor de música y lo enchufó, un CD con baladas empezó a sonar. Sin duda, este chico no dejaba de impresionarme. Volvió a sentarse y comimos con toda la normalidad del mundo, hablando como si fuéramos dos completos extraños que se conocen demasiado bien. Cuando acabamos de comer, ayudé a recoger la mesa, aunque Álvaro se negó pero no le hice caso. No quería que se manchara ese traje que le sentaba demasiado bien.


-¿Sabes que ese traje te hace guapo? -Sonreí con malicia-
-¿A si?
-Si.
-¿Que pasa que sin traje soy feo? -Preguntó e hizo un puchero-
-Si, eres horrible. -Sonreí- Entre la barba y el traje, hoy me tienes... -Me callé y le miré-
-¿Que pasa?
-¿Y el postre? Quiero postre -Dije acercándome a él-
-¿A si? ¿Desde cuando tu tomas postre?
-Pues desde que tengo novio, de vez en cuando -Sonreí y me acerqué a él- Te quiero a ti. -Le miré-
-Mmmm, y si yo no te quiero... ¿Que pasa?
-Pues que me vuelvo a Madrid -Dije separándome de él-
-No te atreverías..
-¿No?


Le miré desafiante y me encaminé hacia la puerta de la habitación. Álvaro caminó detrás de mi y cuando iba a abrir la puerta la cerró bruscamente, poniéndose delante mío. Sonreí victoriosa y me acerqué a él. Cogí la corbata e hice que Álvaro se acercase. Junté nuestros labios, y su lengua atacó a la mía. Puse mis brazos en su cuello y él sus brazos en mi cintura y empecé a retroceder. Él me guiaba hasta la habitación. Una vez allí, me dejó caer con cuidado encima de la cama. Noté todos los pétalos de rosas al rededor nuestro. De repente, vi una caja chiquitina al lado de mi cabeza. Lo que izo que la mirase y la cogiera. Álvaro se apartó de mi y yo le miré estupefacta. Tenía una sonrisa de oreja a oreja, su sonrisa era tan linda... Abrí la caja y me encontré unas llaves. Le volví a mirar, dudosa.


-¿Y estas llaves? -Dije mientras las miraba-
-¿Tu que crees? -Sonrió-
-¿Me has comprado un coche? -Reí-
-No boba. -Soltó una carcajada- Son las llaves de nuestra casa. -Le miré-
-Nuestra... ¿Nuestra casa? -Sonreí como una tonta-
-Si. Nuestra casa.


Grité y me eché encima de él. No podía ser más perfecto. No podía creer lo que estaba pasando. ¿Viviríamos juntos? ¡Viviríamos juntos! Comencé a darle besos y él no dejaba de reír.


-Te tendré que regalar casas más a menudo para que me des estos besitos. -Sonrió-
-Jopé Álvaro. Te debes haber gastado un dineral... ¿Porqué?
-No me he gastado un dineral. Esta casa me la compraron mis abuelos cuando yo era chico, y me dijeron que algún día viviría con una mujer hermosa, la cual estaría completamente enamorado de ella. -Sonrió- Y esa mujer eres tu. -Me mordí el labio inferior-
-Jopé. ¿Nunca vas a dejar de sorprenderme? -Me senté a horcajadas y cerré la caja-
-No, no mientras pueda -Dijo mientras me cogía de mi cintura-
-Me quedo sin palabras -Dije mientras juntábamos nuestras frentes- Supongo que irme a vivir contigo es un paso mas en nuestra relación. ¿No?
-Si, supongo que es así. Aunque lo que más rabia me va a dar es que cuando yo me vaya de gira, estarás sola en casa. -Hizo un puchero-
-Tranquilo, llamaré a mi amante para que venga mientras tu estas fuera.
-¿Perdón? -Dijo con un tono receloso y exploté a carcajadas-
-Es una broma mi amor -Dije abrazándolo- Me iré con las chicas cuando no esteis. Así no estaremos solas. En cierto modo. -Le miré- Yo nunca tendría un amante. -Dije seriamente- Te amo demasiado. -Le besé-
-Lo se. Solo de pensar en el simple echo, de que lo volvamos a dejar... me da miedo.
-No tienes porqué tener miedo Álvaro. -Dije agarrándole la cara y rozando nuestras narices, como un beso de esquimal- Porque yo nunca, pero nunca te voy a dejar. ¿Me entiendes? -Asintió- Más vale que te portes bien -Le miré- Porqué si vuelve a pasar, te juro que... -Álvaro me interrumpió-
-No va a volver a pasar nunca más, te lo juro princesa. -Me besó-